domingo, 7 de septiembre de 2008

Un Hereje llamado Tito Martinez



En internet hay un foro amarillista, patético y grosero, no por quienes frecuentan comentar allí, sino por el administrador y moderador del mismo, un fanático de nombre Justo Martínez, mejor conocido como "Tito Martínez".


El foro se denomina cristiano, y aunque libremente puede escribir allí, el llevarle la contraria a las doctrinas del administrador es causa de recibir insultos e improperios, los cuales para él son perfectamente bíblicos. A continuación cito algunos de ellos:






  • Y respecto al resto de lo que has dicho, son solo idioteces y mentiras de una necedad impresionante. Ya veo que no puedes rebatir NADA de lo que he dicho en mis anteriores mensajes. Ver


  • Realmente hay que ser un embustero descomunal para decir que ese pasaje de Pedro habla de un futuro "reino milenial de Cristo". Ese pasaje está hablando de la entrada en el reino ETERNO de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¿Donde dice "reino de mil años?, ¡en ninguna parte!, usted en lugar de ser un "titulado en teología" más bien es un analfabeto bíblico integral que no sabe ni leer... A ver, analfabeto titulado, ¿que dice ese pasaje?... Ver


  • no hace falta que me contestes, yo te diré por qué: porque sabes que MIENTES, y que eres un pendejo calumniador... Ver


  • El mirandista Williams ha dicho que el falso cristo Miranda ya no se atreve a debatir en audio mañana viernes conmigo... lo sabía, estaba seguro que ese puerco que se hace pasar por Dios y por Jesús no se atrevería a debatir mañana viernes conmigo a través del skype. Esto demuestra sin ninguna duda que ese puerco malnacido es sencillamente un embustero, un cobarde, un hijo del diablo que se caga en los pantalones cuando le retan a un debate doctrinal serio. Se cagó el otro día en los pantalones, cuando no se atrevió a ponerse al micrófono para hablar conmigo, y ahora se ha cagado otra vez en los pantalones, diciendo que ya no quiere debatir conmigo el viernes... Williams, tu eres solo un pobre descerebrado mental, seguidor de un cagao embustero e impostor que se hace pasar por Dios y por Jesús, y por esa mentira apestosa vas a ir al mismo lugar de destrucción donde irá tu falso dios Miranda... ya fuiste avisado y se te mostró toda la verdad en estos siete debates en audio que he tenido contigo. Ver


Estas son apenas algunas referencias que tomé al azar. Nadie que sea cristiano estaría lanzando semejantes improperios, maldiciones, etc., a su prójimo. Santiago 3:10 dice "De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así." Pablo fue tajante cuando dijo: "bendecid, y no maldigáis" (Ro 12:14). Puede que alguien no esté de acuerdo con mi enseñanza, pero eso no da pie para maldecir a nadie. Y no sólo se nos exhorta a no maldecir, sino a bendecir. Eso parece estar muy lejos del corazón del señor Martinez, y hasta perjudicial, porque él recibirá lo mismo que estará dando: dad y se os dará...

Una de las doctrinas que Tito Martinez defiende es la del henoteismo, doctrina que choca literalmente con el trinitarismo, afirmando la existencia de un Dios Principal, Jehová, y muchos dioses donde Jesucristo es uno de ellos. Tito afirma que Jesús es Dios, preexistente, pero nunca igual a Jehová Padre. Jesús dice categóricamente: "El padre y yo, uno somos" (Jn 10:30), destacando con ello no la conformidad ni singularidad de pensamientos e ideas, ni la igualdad de propósito, sino la igualdad de naturaleza. Cuando Jesús dice que antes que Abraham, él es (Jn 8:58), no está diciendo ninguna tontería, está afirmando su igualdad y preexistencia divina. El señor Martínez debería saber eso.

Tito se ha hecho "famoso" (así, entre comillas) por haber escrito algunas tesis para informar acerca de sus "tesis". Las 21 tesis de Tito hablan de lo que cree: el henoteismo, la no existencia del ser después de la muerte, el Espíritu Santo es una mera feurza impersonal, Cristo no es Dios como el Padre, la adoración sólo está reservada por Dios Padre, etc. La página de Tito de llama http://www.las21tesisdetito.com/. Puede entrar y mirar.


Tito nunca estudió teología formalmente. Todos sus estudios son autodidácticos, pero se jacta de decir que es teólogo bíblico, y así suele firmar todos sus escritos. Cree abiertamente que la versión de la Biblia Reina-Valera tiene errores pésimos de traducción, y que todas aquellas versiones de la Biblia que no traducen lo que él cree están en la misma situación. Y gracias a ello, se dio a la tarea de "corregir" la versión Reina-Valera, y ofrecer gratuitamente a través de su web la versión corregida de la Biblia, donde todo concuerda con sus doctrinas. Así, Tito da crédito a su "corrección", aun sin saber griego salvo algunos términos que sabe de diccionarios. Yo particuylarmente he puesto a prueba a Tito citándole algunas expresiones en griego, y no ha sabido responder nada. Con todo, muchas personas lo llaman "hermano", y le adulan por "saber" tanto de la Biblia. Este hombre estuvo con los testigos de Jehová, adventistas, y fue pentecostal por nueve años. Y sus enseñanzas son una extraña mezcla de todos los lugares por donde pasó.

Tenga cuidado con las enseñanzas de este hombre. Puede ingresar a su foro (pulse aquí) y debatir con él, so pena de ser ofendido en nombre de Jesús.


Profecías Falsas de los testigos de Jehová


Por Thomas Heinze


En este momento quizá usted piense: "Parece que la Biblia enseña que necesito nacer de nuevo, pero he confiado en la organización Watchtower, que enseña algo totalmente diferente. ¿Será posible que sus líderes estén equivocados?"


¿Cometen errores los líderes religiosos al interpretar y enseñar las Escrituras? Los testigos de Jehová a menudo han presentado evidencia indiscutible de que muchos que no pertenecen a su organización cometen tales errores. Incluso han admitido que ellos también se equivocan. Entonces, ¿qué debe hacer la persona que desea seguir a Dios? El pastor Russell, fundador de los testigos de Jehová, sugirió una prueba para determinar qué profetas no debemos seguir:
"Jehová, el Dios de los verdaderos profetas, avergonzará a todos los profetas falsos, haciendo que no se cumplan las falsas predicciones de esos profetas arrogantes, o cumpliendo Sus propias profecías en forma contraria a lo que predijeron los profetas falsos. Estos tratarán de ocultar la razón por la que se sienten avergonzados negando lo que son en realidad".1


Más de una vez el pastor Russell declaró que Dios avergonzaría a los profetas falsos, haciendo que no se cumplieran sus predicciones. En otro de sus libros encontramos casi estas mismas palabras: "Jehová… avergonzará a todos los profetas falsos, haciendo que no se cumplan las falsas predicciones de esos profetas arrogantes, o cumpliendo Sus propias profecías en forma contraria a lo que predijeron los profetas falsos".2


El fundador de los testigos de Jehová dijo que podríamos saber quiénes eran los falsos profetas porque sus profecías no se cumplirían. ¿Le cree usted? Un libro posterior de Watchtower también explica varias maneras de distinguir a los profetas verdaderos de los falsos:
"Los tres factores esenciales para establecer las credenciales de un profeta verdadero, tal como declaró Moisés, fueron: El profeta verdadero hablará en nombre de Jehová; sus predicciones se cumplirán (Deuteronomio 18:20-22); y sus profecías promoverán la adoración verdadera".3
Al leer este pasaje de Deuteronomio, notará que el énfasis bíblico está en el segundo factor esencial: las predicciones se cumplirán. El pasaje declara que si no se cumple una profecía, la persona que la pronunció no es profeta verdadero.


Puesto que el pastor Russell, y los otros líderes de la Sociedad Watchtower, profetizaron hechos que sucederían en fechas específicas, y éstas ya pasaron, debemos hacer lo que sugirieron y comprobar si Dios cumplió las profecías de ellos. Usted no tiene por qué temer si, obedeciendo a esos líderes de la Sociedad Watchtower, realiza la prueba que propusieron. Si los resultados muestran que son profetas verdaderos, se disipará toda duda que haya tenido; y si muestran que no lo son, mientras más pronto lo sepa, será mejor. Si resultan ser profetas falsos, recuerde la última parte de la prueba que sugirió el pastor Russell: "Los falsos profetas tratarán de ocultar la razón por la que se sienten avergonzados negando lo que son en realidad". Cuídese de aquellos que ahora niegan que esas declaraciones se hicieron como profecías. Cuídese de los intentos de sustituir algún evento profetizado con algo que sí ocurrió, para que la gente no se dé cuenta del fracaso.


La mayoría de las enseñanzas que aún hoy siguen los testigos de Jehová, las desarrollaron hombres que predijeron fechas específicas. Pronunciaron esas profecías al mismo tiempo que desarrollaban las doctrinas de los testigos de Jehová. Puesto que esas fechas ya pasaron, proveen una oportunidad poco usual para determinar qué tan precisos fueron al interpretar las Escrituras. ¿Fueron siempre correctas sus profecías? ¿Fueron correctas alguna vez? ¡Use las pruebas que ellos sugirieron para decidir por usted mismo!


En la Biblia se alaba a la iglesia de Berea porque las personas allí "recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17:11). Esta prueba es ligeramente diferente a las que hemos mencionado. Aquí, la Biblia aprueba que las personas escudriñaran "cada día las Escrituras", para comprobar si lo que el apóstol Pablo había enseñado estaba de acuerdo con ellas (vea también Salmos 1; 1 Juan 4:1).


Satanás no querrá que usted haga este examen bíblico porque él "es mentiroso, y padre de mentira" (Juan 8:44). Quizá él tratará de que se sienta incómodo respecto a estudiar las Escrituras, si el propósito es comprobar si lo que le han enseñado es verdad; pero usted debe escuchar a Dios, no a Satanás.


Después de este párrafo, incluiremos citas de obras del pastor Russell, del juez Rutherford y de otros que establecieron las enseñanzas de los testigos de Jehová. La mayoría de sus predicciones se basaron en su interpretación de la Biblia. Señalaron fechas y dijeron qué sucedería en ellas. Tales fechas ya pasaron, y las profecías fueron verdaderas o falsas. Usted podrá ver si se puede confiar o no en las interpretaciones que hicieron de las Escrituras.


1872: El Principio del Milenio

El pastor Russell declaró que el milenio había empezado en 1872, pero al pasar el tiempo, fue obvio que el milenio no había principiado en esa fecha; posteriores publicaciones de la organización Watchtower predijeron que ocurriría en 1975. ¿Fue correcta alguna de estas fechas?


"En este capítulo presentamos la evidencia bíblica de que en 1872 d.C. se completaron seis mil años desde la creación de Adán; por tanto, desde 1872 d.C., hemos entrado cronológicamente en el sétimo millar o el Milenio, el principio del cual, el "Día del Señor", el "día de angustia", será testigo de la destrucción de los reinos de este mundo y el establecimiento del Reino de Dios bajo los cielos".4Con el tiempo, resultó obvio que el milenio realmente no había empezado en 1872, así que cambiaron la fecha a 1975.


1975: El Milenio por Iniciarse

"De acuerdo a esta confiable cronología bíblica, seis mil años a partir de la creación del hombre terminarán en 1975, y el sétimo período de mil años de historia humana principiará en el otoño de 1975 de la era cristiana".5


¿Quién estaba en lo correcto? ¿El pastor Russell, quien dijo que el milenio había empezado en 1872, o los líderes después de él, que predijeron el año 1975? El sétimo millar de años no podía empezar en 1975 si ya había empezado en 1872, más de 100 años antes.


El año 1975 pasó, y con él, la esperanza de muchos testigos de Jehová que habían creído en la profecía. ¿Qué opina usted? ¿Terminó la batalla de Armagedón? ¿Ha sido atado Satanás? ¿Está usted en el milenio ahora, o se equivocaron ellos las dos veces?


Después de haber comparado las declaraciones acerca de los años 1872 y 1975, examinaremos el resto de las fechas en orden cronológico, empezando con 1874.


1874: La Segunda Venida de Cristo

Según el Pastor RussellEl pastor Russell declaró: "La segunda venida del Señor, por tanto, empezó en 1874". Esto fue dos años después de la fecha que él había indicado para el inicio del milenio. "La segunda venida del Señor, por tanto, empezó en 1874; y esa fecha y los años 1914 a 1918 son fechas señaladas especialmente con referencia a su venida".6


Esto se consideraba importante y se repitió en diferentes formas en varios libros. "La prueba bíblica es que la segunda presencia del Señor Jesucristo principió en 1874 d.C.".7No había evidencias tangibles de que Cristo hubiera venido en 1874, pero el pastor Russell lo creyó de todas maneras: "Ciertamente, en la mente de un consagrado hijo de Dios, no hay ni la más mínima posibilidad de duda de que el Señor Jesús está presente y lo ha estado desde 1874".8
La Segunda Venida de Cristo Según la BibliaPuesto que la Palabra de Dios claramente describe la segunda venida de Cristo, podemos comparar sus enseñanzas con los sucesos del año 1874 y los años siguientes, y así podemos descubrir si el Señor realmente vino entonces o no. La Biblia describe la segunda venida de Jesucristo de la siguiente manera: • "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá" (Apocalipsis 1:7). • "Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hechos 1:11). • "Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria" (Mateo 24:30. Vea también Marcos 13:26; Lucas 21:27; 2 Tesalonicenses 1:6-10). ¿Sucedieron estos hechos en 1872, 1874, 1914, 1918 o aun en 1975? La Biblia es clara. ¡No habrá duda alguna cuando venga Cristo! Su venida será visible para todos y atraerá la atención.


Según la Biblia, ¿qué Debemos Hacer si se Dice que Cristo Vino en una Forma Secreta que la Gente no Puede Ver? "Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre" (Mateo 24:23-27, 30). Lea también Lucas 17:23-24.


La explicación del pastor Russell acerca de una venida invisible, que no deja evidencia alguna, es justamente lo que la Biblia dice que no debemos creer. El nos ha puesto en una posición difícil. ¡Dios nos ordena que no creamos en esas enseñanzas!


1914 y 1915: "El Fin de la Guerra que Destruiría los Reinos de Este Mundo y Establecería Plenamente el Reino de Dios" (Cuando esto no sucedió en 1914, cambiaron la fecha a 1915)

Al leer las citas de estas profecías, note que fueron acerca del fin de una guerra que remplazaría a los gobiernos humanos con el gobierno de Dios; no fueron predicciones sobre la Primera Guerra Mundial, que se inició en 1914 y terminó en 1918, pero que no remplazó los gobiernos del mundo con el Gobierno de Dios. Lo que realmente ocurrió en 1914, a pesar de su importancia, parece que los profetas de la organización Watchtower no lo previeron en absoluto. Puesto que algo importante sí ocurrió ese año, algunos tratan de inferir que se cumplió la profecía. Pero en ese tiempo los líderes de Watchtower no difundieron esa interpretación.


Por el contrario, cambiaron la fecha a 1915; eso demuestra que sabían que los sucesos profetizados no se habían cumplido. Las publicaciones de Watchtower expresaron claramente que las profecías respecto al año 1914 fueron erradas. Note que lo anunciado no ocurrió, y que cambiaron la fecha a 1915 en diferentes ediciones del mismo libro.


Edición de 1909:

"Ciertamente, declarar, como lo hacemos nosotros, que dentro de los próximos 26 años todos los gobiernos actuales serán derrocados y disueltos, es esperar grandes cosas".
"En vista de esta poderosa evidencia bíblica concerniente a los Tiempos de los Gentiles, consideramos que es una verdad establecida que el fin definitivo de los reinos de este mundo, y el establecimiento pleno del Reino de Dios, se llevará a cabo al final de 1914 d.C. Entonces, la oración de la iglesia desde que su Señor partió,"venga tu reino", será respondida; y bajo esa administración sabia y justa, toda la tierra será llena de la gloria del Señor, con conocimiento, justicia y paz (Salmos 72:19; Isaías 6:3; Habacuc 2:14); y se hará la voluntad de Dios "como en el cielo, así también en la tierra".9


El año 1915 pasó también, y la asociación Watchtower tuvo que enfrentar la realidad de que ese año no había traído "el final definitivo de los reinos de este mundo", ni "el establecimiento pleno del reino de Dios". En la edición de 1915, por tanto, la fecha se cambió de 1914 a 1915, pero no tuvieron mejor suerte. Cito a continuación de la edición de 1915 que se reimprimió en 1919, que en la introducción admite: "... llegamos, sin embargo, a una conclusión falsa que la Palabra de Dios no autorizaba".


Edición de 1915:

"En vista de esta poderosa evidencia bíblica concerniente a los Tiempos de los Gentiles, consideramos que es una verdad establecida que el fin definitivo de los reinos de este mundo, y el establecimiento pleno del Reino de Dios, se llevará a cabo al final de 1915 d.C. Entonces, la oración de la iglesia desde que su Señor partió, "venga tu reino", será respondida; y bajo esa administración sabia y justa, toda la tierra será llena de la gloria del Señor, con conocimiento, justicia y paz (Salmos 72:19; Isaías 6:3; Habacuc 2:14); y se hará la voluntad de Dios "como en el cielo, así también en la tierra".10


Se Declaró que las Profecías de 1914 Fueron Erradas
"The Watch Tower (La Atalaya), y las otras publicaciones de la Sociedad, por cuarenta años recalcaron que el año 1914 sería testigo del establecimiento del reino de Dios y la glorificación total de la iglesia. Durante ese período de cuarenta años, el pueblo de Dios en la tierra realizó un trabajo de testimonio, el trabajo del cual Elías y Juan el Bautista habían mostrado una señal. Todo el pueblo del Señor esperaba la llegada de 1914 con gozosa expectativa. Cuando ese tiempo llegó y pasó, hubo mucha desilusión, contrariedad y tristeza, y se criticó al pueblo del Señor. El clero y sus aliados en particular los ridiculizaron y se burlaron de ellos, porque habían hecho tantas declaraciones acerca del año 1914, y lo que ocurriría, y sus 'profecías' no se habían cumplido".11


Algunas veces, cuando sus profecías resultaban falsas, como en la cita anterior, lo admitían en publicaciones posteriores de la Sociedad Watchtower. Otras veces, como en la siguiente cita, trataban de escapar de la culpa, dando a entender que el error lo habían cometido los seguidores, no los líderes. "Muchos de ellos esperaban que viniera el Señor y los llevara al cielo, y habían establecido particularmente que sucedería en 1914. El año 1914 era una fecha señalada; pero éstos meramente esperaban que ocurriera algo que no se llevó a cabo".12


¿Entonces qué?

Las personas que hicieron esas falsas profecías declararon que habían basado la mayoría de ellas en la Biblia. Sus obvios errores incluían fechas que se pueden comprobar fácilmente. Cuando las examinamos, vemos con claridad que las profecías no se cumplieron porque ellos no interpretaron correctamente las Escrituras.


¡Cuidado! Las interpretaciones de esas mismas personas son la base de casi todas las doctrinas de los testigos de Jehová. Si erraron respecto a enseñanzas que pudieron ponerse a prueba, ¿por qué ha de creer lo que enseñan en áreas que usted no puede comprobar tan fácilmente?
En una ocasión, ayudé para que un hombre ciego recibiera una operación que le permitió ver. Cuando supimos que un doctor realizaba una nueva forma de cirugía que ayudaría para el tipo de ceguera de nuestro amigo, primeramente éste asistió a una reunión de personas ciegas y les preguntó qué resultados había tenido ese doctor como cirujano. ¡Todas las personas a las que él había operado aún estaban ciegas! Luego preguntó si otros médicos realizaban esa nueva operación, y se enteró de uno que era un experto. Este cirujano había tenido éxito en cada caso que podía verificarse. Mi amigo me dio esta información. Si usted hubiera estado en mi lugar, ¿a cuál doctor lo hubiera llevado?


¿Seguirá usted a doctores de religión que se equivocaron en todas las áreas en las que se les podía poner a prueba? ¿Mejoró la capacidad de los profetas de Watchtower para predecir fechas a partir de ese momento? No, pero nuestro propósito en este estudio era ver si las personas que establecieron las doctrinas de Watchtower eran confiables en su interpretación de la Biblia. Después de 1915, muchas de las doctrinas de Watchtower ya se habían establecido, de modo que para ahorrar espacio, trataremos más brevemente el resto de las fechas proféticas.

Fechas más Recientes
1918: El Fin de los Tiempos de los Gentiles - Destrucción de las IglesiasLas iglesias y los miembros de la iglesia serían destruidos en 1918 y los testigos de Jehová serían glorificados.13

Se Declaró que las Profecías de 1918 Fueron Erradas
"Sin embargo, repentinamente terminó la Primera Guerra Mundial. No condujo, como esperaban los estudiantes de la Biblia, a la revolución y anarquía mundial o a la batalla de Armagedón. Y los adoradores sinceros de Jehová, que estaban en el nuevo pacto con él por medio de su Mediador Jesucristo, se dieron cuenta de que aún estaban en la carne y sobre la tierra".14


1920: La Desaparición de Montañas, Repúblicas y Reinos"

Y las montañas no se encontraron. Aun las repúblicas desaparecerán en el otoño de 1920. Y las montañas no se encontraron. Todos los reinos de la tierra pasarán, serán consumidos en anarquía".15


1925: El Reino Establecido en Palestina - El Retorno de Hombres Fieles del Antiguo Testamento
"Por tanto, podemos esperar con confianza que 1925 marcará el retorno de Abraham, Isaac, Jacob y los fieles profetas de la antigüedad..."16
"... existe evidencia de que el establecimiento del Reino en Palestina probablemente ocurrirá en 1925, diez años después de lo que calculamos una vez".17
"No habrá error de cálculo... En el año 1925, Abraham tomará posesión real de su herencia prometida".18
Las Profecías de 1925 Fueron Erradas (También las de 1914 y 1918)
"El fiel pueblo de Dios en la tierra recalcó la importancia de las fechas 1914, 1918 y 1925. Hablaron mucho acerca de estas fechas y lo que sucedería en ellas, pero no ocurrió nada de lo que predijeron".19


1929: Se Edificó una Casa Para el Retorno de los Fieles del Antiguo Testamento
"En San Diego, California, hay una pequeña porción de tierra en la que, en el año 1929, se construyó una casa que es llamada y conocida como Beth-Sarim. Las palabras hebreas Beth Sarim significan "casa del príncipe"; el propósito, al adquirir esa propiedad y construir la casa, fue que hubiera una prueba tangible de que en la tierra hoy existen personas que creen plenamente en Dios, en Jesucristo y en Su reino, y que creen que los hombres fieles de la antigüedad pronto serán resucitados por el Señor, volverán a la tierra y se harán cargo de los asuntos visibles de la tierra. Cuando el príncipe ocupara la casa sería 'una confirmación de la fe y la esperanza que habían motivado la construcción de Beth-Sarim".20


1932: La Derrota de la Cristiandad

La Profecía Sobre la Derrota de la Cristiandad fue Errada The Watchtower (La Atalaya) afirmó:"Ellos habían predicado que en una época temprana Dios derrotaría a la 'cristiandad'. Muchos habían hecho énfasis en que 1925 sería la fecha, y cuando ésta no se materializó, la cambiaron a una fecha posterior, 1932. Otra vez, el año 1932 llegó y la 'cristiandad' no fue destruida..."21


1975: El Principio del Milenio

La predicción de que el milenio empezaría en 1975, mostró obviamente que el liderazgo de la Sociedad Watchtower ya no consideraba como válida la declaración de que el milenio había empezado en 1872. La nueva fecha refutó la antigua. Por esta razón he puesto las citas de las profecías de 1975 inmediatamente después de las de 1872, para facilitar la comparación de ambas (pp. 24, 25). Puede volver al párrafo referente a 1872 y leerlas allí.


Conclusión:

Las Falsas Profecías Demuestran Incapacidad para Interpretar la Biblia. Después de haber visto personalmente las falsas profecías de las publicaciones de Watchtower, puede darse cuenta de que las personas que desarrollaron la doctrina de los testigos de Jehová cometieron serias equivocaciones al interpretar la Biblia. Usted sabe que el pastor Russell, quien fundó la organización de los testigos de Jehová y estableció muchas de sus doctrinas, publicó profecías completas con fechas. Ha visto citas de los libros que él escribió y sabe que las profecías fueron erradas. Puesto que, por lo general, se basaron en la interpretación que Russell hizo de las Escrituras, sabe que sus interpretaciones no eran confiables. Incluso él admitió haber cometido errores doctrinales.


El juez Rutherford, quien siguió al pastor Russell en el establecimiento de las doctrinas de los testigos de Jehová, también escribió predicciones con fechas basadas en sus interpretaciones de la Biblia. Estas también demostraron estar erradas. Al hablar al respecto después del hecho, La Atalaya dijo: "Las declaraciones publicadas no fueron perfectas en los días de Charles Taze Russell, el primer presidente de Watch Tower Bible and Tract Society; ni fueron perfectas en los días de J. F. Rutherford, el presidente sucesor. La creciente comprensión acerca de la Palabra de Dios, así como de los hechos de la historia, ha requerido repetidas veces que se hagan ajustes de una y otra clase hasta el tiempo presente".22


Por tanto, cuando uno de estos seguidores de hombres dice que usted no debe leer la Biblia sola, sin las interpretaciones de ellos, o que no debe leer otras explicaciones que no sean de la Sociedad Watchtower, no siga ese mal consejo. La persona que afirma eso no recibirá el castigo que le corresponderá a usted si arruina su vida por seguir una doctrina falsa. Usted es responsable por sus decisiones y sus acciones. La Biblia le enseña que debe examinar lo que le dicen otros (Hechos 17:11). ¿Por qué querría confiar ciegamente la salvación de su alma a hombres que, como es evidente, erraron en enseñanzas en que se les pudo examinar con facilidad? ¡Usted tiene la Palabra de Dios en sus manos, y tiene la responsabilidad de ver personalmente lo que El enseña!


Ahora que comprende que debe estudiar la Biblia en forma independiente, lea los pasajes bíblicos mencionados en el primer capítulo sobre cómo entrar en el reino de Dios. Búsquelos en su Biblia y léalos solos, sin mi interpretación, ni la de ninguna otra persona. Es importante que comprenda lo que la Biblia enseña acerca de su salvación.


sábado, 6 de septiembre de 2008

La Masturbación a la luz de la Biblia

Por Ed Murphy

La inmundicia o impureza abarca no sólo la práctica de la homosexualidad, sino también aquella de la autoestimulación conocida igualmente como masturbación. El diccionario define la masturbación como la «estimulación de los órganos genitales hasta el orgasmo, llevada a cabo mediante contacto manual o corporal de otro tipo excluyendo el coito». Quizás esta u otra definición parecida contaría con la aceptación general de los médicos y los consejeros. Dicha práctica, por lo tanto, consistiría en producir el orgasmo por cualquier otro medio que no fuera la cópula sexual.

Hacia una definición práctica
Sin embargo, a mí esta definición amplia me causa problemas. Por eso prefiero el término más limitado de la «autoestimulación sexual», que enfatiza la propia gratificación, una forma de narcisismo. Se trata de una actividad sexual totalmente egoísta, llevada a cabo mediante la autoexcitación, hasta conseguir el orgasmo. También me gusta la palabra que emplea Norman L. Geisler: «autosexualidad».
La definición dada por el diccionario implicaría que casi todas las parejas casadas practican la masturbación en diferentes momentos de su vida marital, cuando el coito completo no es posible o aconsejable para uno de los cónyuges por distintas razones. También significaría que algunos matrimonios utilizan con regularidad la masturbación, particularmente aquellas mujeres que no pueden alcanzar el orgasmo sin un estímulo manual de su marido. A menudo, cuando se da esta situación ya hay suficiente trauma personal como para añadir la idea de que se está practicando la masturbación.
El sicólogo Earl D. Wilson reconoce esta realidad en el excelente capítulo sobre la masturbación de su libro Sexual Sanity [Sanidad sexual], una obra de gran utilidad. Wilson escribe: «Para algunas parejas, la masturbación es necesaria a fin de alcanzar el máximo ajuste sexual».

Cuando aconsejo a matrimonios que tienen esta clase de problema personal, jamás utilizo la palabra masturbación para referirme a lo que ellos hacen. Prefiero llamarlo «estimulación manual». A pesar de que vivimos en una era de supuesta liberación sexual, entre los cristianos sensibles todavía hay un sentido de vergüenza conectado con la palabra «masturbación». El amontonar vergüenza sobre un hombre o una mujer ya angustiados es injusto e imprudente.

La definición que hago de masturbación es, por lo tanto, la práctica de la autoestimulación hasta alcanzar el orgasmo por los medios que sean. El centro de atención se halla en esa estimulación. Es una forma de autoerotismo que conlleva la preocupación con los propios órganos sexuales y el orgasmo. La mayoría de los autores cristianos que he leído tienen una opinión en cierto modo más flexible de la autosexualidad que la mía. Sin embargo reconocen muchos de los peligros que entraña.

El silencio de la BibliaLa Biblia no dice nada en absoluto acerca de esta práctica. Earl Wilson comenta acertadamente:
La masturbación, como otros muchos temas de gran preocupación personal y social, no es ni condenada ni condonada en la Escritura. En realidad, no he podido encontrar ninguna declaración escritural directa acerca de ella. Los cristianos no siempre han sido sinceros en cuanto a este hecho y han tratado de dar la impresión de que sus opiniones sobre el tema estaban respaldadas por imperativos bíblicos. Este no es el caso.

Luego cita la interpretación tradicional católica de Génesis 38.810. Alcorn dice que a partir de dicho texto la masturbación comenzó a «llamarse onanismo por el supuesto hecho de un hombre llamado Onán». Sin embargo, un estudio de dicho pasaje no revela en absoluto ningún ejemplo de autosexualidad. Onán tuvo coito con la mujer del relato, pero al llegar al momento del orgasmo «vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano» (v. 9). Y sigue diciendo: «La cuestión fue la desobediencia de Onán al negarse a engendrar hijos para su difunto hermano, a lo cual estaba obligado por la ley y la lealtad familiar».

Una apelación a los principios bíblicosEn casos como este en los que la Biblia guarda silencio, deberíamos guiarnos por los amplios principios escriturales referentes al sexo. La sexualidad es un don de Dios, no sólo necesario para la procreación, sino también como acto particular por el cual el hombre y la mujer se convierten en «una sola carne» de la manera más significativa. El coito es una especie de matrimonio, dice Geisler:
Si se produce fuera de un compromiso de amor de por vida, es un «mal matrimonio»; de hecho constituye el pecado que la Biblia llama fornicación (cf. Gálatas 5.19; 1 Corintios 6.18). La primera referencia al matrimonio declara que el hombre y la mujer se convierten en «una sola carne» (Génesis 2.24), implicando que cuando dos cuerpos se unen hay matrimonio ... El coito inicia un «matrimonio». Si no se entra en el mismo con un compromiso de amor de por vida, entonces constituye una unión perversa, un acto de fornicación.
Geisler considera que la autosexualidad es en general mala y la masturbación pecaminosa: «(1) cuando su único motivo es el mero placer biológico; (2) si la persona permite que se convierta en un hábito compulsivo; y/o (3) cuando dicho hábito es el resultado de sentimientos inferiores y produce sentimientos de culpabilidad». Continúa el autor con una importante afirmación: «La masturbación es pecaminosa cuando se realiza en conexión con imágenes pornográficas, ya que Jesús dijo que la lujuria tiene que ver con los intereses del corazón» (Mateo 5.28).
Por último, escribe que la autosexualidad:[ ... ]puede ser correcta si se utiliza como un programa temporal y limitado de autocontrol a fin de evitar el pecado sexual antes del matrimonio. Si uno está comprometido a llevar una vida pura hasta el momento de casarse, puede ser permisible en ocasiones hacer uso de la autoestimulación sexual para aliviar la tensión. Siempre que no se convierta en un hábito o en un medio para satisfacer la lujuria personal, la masturbación no tiene por qué ser un acto inmoral (cf. 1 Corintios 7.5; 9.25) ... La masturbación utilizada con moderación, sin lascivia, con el propósito de conservar la propia pureza no es inmoral.

Problemas de la autosexualidadEstoy de acuerdo con las primeras afirmaciones de Geisler acerca de los tres casos en los que la autosexualidad es mala. Sin embargo, tengo problemas con su autorización (y la de otros autores) en cuanto a la misma como alivio para la lujuria. Primero, ¿debe convertirse la autosexualidad en un esposo o una esposa suplente? Como toda persona con un matrimonio feliz sabe, cuando se entra en una vida de profunda realización sexual con el ser amado, resulta aún más difícil cortarla de repente a causa de la enfermedad, la separación forzosa o la muerte.

En segundo lugar, ¿es la autosexualidad la única forma de evitar la lujuria? ¿No hay otras maneras mucho más en consonancia con las Escrituras y que no implican riesgo, como sucede con la masturbación, de convertirse en un hábito? Earl Wilson y Randy Alcorn, aunque por lo general coinciden con Geisler, hacen algunas observaciones importantes que dan equilibrio al tema que nos ocupa. Wilson defiende el énfasis bíblico en el autocontrol al decir que si la autosexualidad fuera el camino a seguir, el apóstol Pablo lo diría en su enseñanza sobre el autodominio sexual en 1 Corintios 7.89. ¿Por qué no expresa el apóstol que si alguien no puede controlar su instinto sexual se masturbe? Esto es lo que muchos autores parecen estar diciendo. Wilson comenta al respecto:
Hay una respuesta que parece evidente: la masturbación no es una forma de autocontrol, sino a menudo una falta del mismo. Las fantasías sexuales y la masturbación permiten a las personas entrar en una relación erótica con múltiples individuos, lo cual no parece compatible con la exhortación de Pablo a ejercer el dominio propio, como leíamos en 1 Corintios 6.1213 ... Nos engañamos a nosotros mismos cuando decimos que no podemos vivir sin la masturbación. Ese mismo aserto raya en la obsesión. Necesitamos reconocer que somos personas amantes del placer y que la masturbación es una forma de escoger el culto a éste antes que a Dios.

Wilson sigue diciendo que el segundo de los principales problemas en cuanto a la autosexualidad es su despersonalización, y cita el título del excelente capítulo de John White sobre el autoerotismo: «El sexo en una isla desierta». Su argumento completo contra la autosexualidad como un estilo de vida sexual legítimo, es que el sexo lo da Dios para contrarrestar la soledad humana («No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él», Génesis 2.18). La autosexualidad, en cambio, produce mayor soledad. Aquello que fue creado para unir de por vida a un hombre y una mujer, se utiliza erróneamente generando el peor tipo de soledad y aislamiento que pueda darse.
Tus deseos sexuales están asociados con una necesidad más profunda: que alguien comparta tu isla y termine con tu soledad ... La masturbación es estar solo en una isla. Frustra el mismo instinto que intenta gratificar.

Alcorn está de acuerdo con la línea general de pensamiento que siguen Wilson y White, y concluye su capítulo sobre la autosexualidad con dos asuntos importantes.El primero es que «la masturbación parece ser una parte natural del descubrimiento que el adolescente hace de sí mismo, particularmente los chicos». Y advierte a los padres cristianos que no deben alterarse si descubren a sus hijos adolescentes masturbándose; ni amenazarlos con que les producirá locura o algún tipo de desajuste físico o emocional posterior.
Y el segundo es que los individuos no deberían permitir que la autosexualidad se convirtiera en «el centro de su vida. Los sentimientos de culpabilidad, vergüenza y autoaborrecimiento, así como el resentimiento contra Dios por haber hecho del estímulo sexual una fuerza tan poderosa en la vida humana, pueden estropear la vida de un creyente», dice Alcorn.
Si hemos cometido pecado de autosexualidad, podemos ser perdonados. Si estamos atados a ese hábito, hay forma de salir de él. Como expresan todos los autores-consejeros mencionados: del mismo modo que uno elige masturbarse, puede también decidir dejar de hacerlo. Si la práctica es obsesiva y de mucho tiempo, tal vez el romper con ella implique una verdadera guerra espiritual; pero en Cristo podemos dejarla. Alcorn, Wilson y White sugieren algunos pasos sencillos que podemos dar a fin de obtener la victoria sobre este hábito potencialmente obsesivo.

Siete razones para resistir a la autosexualidad
Tengo otras razones que me hacen adoptar una posición firme en contra de la autosexualidad. No puedo aceptarla como «la válvula de escape de Dios para el instinto sexual incorporado», una expresión común entre los dirigentes cristianos con quienes he discutido este tema.

En primer lugar, no se trata de algo necesario. Como cualquier otro hombre también tengo un fuerte interés sexual; sin embargo no practico la autosexualidad

¿Quién es el Verbo según Juan?


Por Eugenio Danyans

El mensaje de la Biblia es esencialmente Cristocéntrico (es decir, que Cristo es el centro del mensaje, todo converge hacia El). Y una de las características de todo error es que de un modo u otro tiende a mermar algo de la grandeza o suficiencia de Cristo.
Se han introducido doctrinas que reconocen la grandeza dE:: la persona de Cristo y en que El es mucho, pero no es todo, por cuanto empequeñecen su obra, diciendo que es el Mediador, pero no es el único.

Otros dicen que Cristo salva, pero que es preciso guardar la Ley, como los antiguos judaizantes que se oponían al apóstol Pablo y a quienes éste escribió la carta a los Gálatas. De una manera u otra, pues, todos los errores atacan la grandeza de Cristo, sea a su persona, sea a su obra. Por lo tanto,. cuando una doctrina se nos abre paso para su consideración, preguntémonos: ¿Qué lugar ocupa Cristo en ella?Además, otro principio que hay que tener en cuenta para una recta interpretación de la Biblia es que la Palabra de Dios forma una unidad. Toda la Biblia debería ser leída a la luz de todo el contenido. No debemos desarrollar solamente una parte en detrimento de las otras partes de la Escritura. Porque la Biblia es una unidad perfecta.

En efecto: este sistema es el mejor medio que vemos y lo más práctico para combatir las herejías, porque los argumentos bíblicos de los «Testigos de Jehová» no resisten la interpretación total y objetiva de toda la Biblia.

Un tesoro de nuestra Fe
«En el principio era el Verbo, y el "Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» (Juan 1:1). Este texto es un verdadero tesoro para los creyentes cristianos por su profundo contenido doctrinal. Con tan pocas palabras y con esta expresión tan breve como sencilla, que constituye el prólogo de su Evangelio, el apóstol Juan se remonta hasta la misma eternidad y afirma la existencia del Verbo en el mismo tiempo a que se hace referencia en Génesis 1:1, cuando Dios creó los cielos y la tierra. El, el Verbo, ya existía cuando lo que no existía antes comenzó a existir. Su existencia es, pues, sin principio: eterna. El Verbo no fue creado. Esta es una deducción lógica de la declaración de Juan, y también es sugerida por el verbo gramatical que se emplea, como veremos después.Este texto de Juan 1:1 nos revela grandes verdades teológicas. Veámoslo:
a) La eternidad del Verbo. Es decir, su preexistencia: «En el principio era el Verbo.»
b) La personalidad distinta del Verbo. O sea, su coexistencia. Y también su relación única con Dios el Padre: «y el Verbo era con Dios».
c) La naturaleza y la esencia de la deidad del Verbo. Es decir, su consustancialidad, la cual lleva inherente su propia divinidad: «y el Verbo era Dios»

Además, este versículo tan monumental refuta también de un solo golpe tres graves errores:
a) «En el principio era el Verbo»: que por llevar intrínseca la Deidad misma, derriba el ateísmo (refutando así a aquellos que niegan la existencia de Dios).
b) «y el Verbo era con Dios»: esta declaración va contra Sabelio (quien negaba la distinción de Personas en la unidad de la Trinidad divina).
c) «y el Verbo era Dios»: se replica a Arrio (el cual negaba la deidad de Jesucristo).

Una falsificación diabólica
Sin embargo, intencionadamente, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras vierte Juan 1:1 de la siguiente manera:«En (el) principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios.»

Así, los llamados «Testigos de Jehová» tratan de demostrar que Cristo no es Dios. Pero, ¿es admisible esta traducción textual que ellos presentan? No, si nos atenemos a las reglas de la gramática griega y a los contextos bíblicos correspondientes. Porque sólo el diablo puede tener un interés maquiavélico en atacar la verdad más fundamental de la Biblia: la deidad de Jesucristo.Análisis gramatical de Juan 1:1Vayamos ahora al texto original. Mi Nuevo Testamento griego, basado en los textos críticos del profesor Eberhard Nestle, de Westcott y Hort, y de Bernhard Weiss, todos ellos reconocidas autoridades en el griego de los documentos novo testamentarios, dice:
«En arkhe en ho Logos, kai ho Lagos en pros ton Theon, kai Theos en ho Logos.»Voy a tratar de traducir lo más literalmente posible: «En principio era el Verbo, y el Verbo estaba con elDios, y Dios era el Verbo.»Aunque la segunda cláusula quizá podría traducirse mejor así:«y el Verbo estaba junto al Dios» o «y el Verbo estaba con el Dios». Porque el artículo masculino definido ton (el), que precede al primer nombre Dios es acusativo.

Además, parece ser según algunos exegetas, que la idea literal del griego es que el Verbo estaba «dentro de Dios», o más bien que estaba «habitando en Dios». Por lo que a la luz de ello. y sin forzar la exégesis ni torcer la armonía de los contextos correspondientes, la tercera cláusula invita a ser traducida perfectamente de la siguiente manera: «y el Verbo era Dios mismo».

Ahora bien: los «Testigos de Jehová» argumentan de esta forma: el segundo nombre Dios no va precedido de artículo determinado, y esto indica que no se trata del mismo Dios. Por consiguiente. al escribirse la segunda vez el nombre de Dios sin artículo, se nos enseña con respecto al Verbo que Juan se refería a un «dios» de menor categoría. de calidad inferior y no igual al verdadero Dios.Por otra parte -dicen-, existen copias de manuscritos griegos del Evangelio de Juan, en los cuales el segundo nombre Dios de este texto aparece escrito con inicial minúscula, lo que -siempre según ellos- viene a confirmar que el Verbo era un «dios» de segunda clase.

Además, en la gramática griega no existen los artículos indeterminados; se suponen cuando su morfología textual lo permite. Los nombres usados en griego sin artículo, se traducen sin él o con el artículo indefinido. De ahí que, muy arbitrariamente, y cegados por su propia interpretación convencional, los «Testigos» hayan optado por traducir que «el Verbo era un dios».

Pero ese sistema de razonar es una hábil argucia, una artimaña sutil ideada por los traductores de la versión Nuevo Mundo para atacar la divinidad de Cristo y engañar así a quienes desconocen las reglas de la gramática griega. Porque, como veremos a continuación, la distinción que se aduce de «el Dios» y «Dios», esgrimida para apoyar y justificar una traducción que carece de fundamento escriturístico, no establece diferencia básica alguna en nuestro texto.

La gramática griega se distingue de la inglesa y de la española en varios aspectos, y el uso del artículo es uno de ellos. Tanto en español como en inglés existe el artículo definido el y el artículo indefinido un. En griego, por el contrario, como ya hemos dicho, solamente existe el artículo determinado ho. Asimismo, sabemos que una palabra acompañada del artículo definido (el), expresa identificación; y una palabra acompañada del artículo indeterminado (un), es indefinida.

Pero en griego no es así. La presencia del artículo en el idioma griego identifica a la persona u objeto. La ausencia del artículo enfatiza la cualidad de la persona u objeto. Aunque puede también omitirse el artículo en las máximas, sentencias y expresiones de carácter general.A continuación citamos la explicación que sobre el artículo griego aparece en Un Manual de la Gramática del Griego del Nuevo Testamento, por H. E. Dana y Julius R. Mantey:
«La función del artículo es señalar un objeto o llamar la atención a éste. Cuando el artículo aparece, el objeto es ciertamente definido. Cuando el artículo no se usa, el objeto puede o no ser definido... La función básica del artículo griego es señalar la identidad individual» (pág. 137).
«Algunas veces, con un nombre que el contexto comprueba ser definido, EL ARTICULO NO SE USA. Esto hace que la fuerza recaiga sobre el aspecto cualitativo del nombre en lugar de su sola identidad. Un pensamiento puede concebirse desde dos puntos de vista: 1) identidad, y 2) cualidad. Para indicar el primer punto de vista, el griego usa el artículo; para el segundo, el anathorous (sin artículo) es usado. También en expresiones que han sido tecnizadas o estereotipadas, y en salutaciones, el artículo tampoco se usa» (pág. 149).

En conclusión: la gramática griega enseña que la ausencia del artículo no hace al nombre necesariamente indefinido, por las siguientes razones:
a) El nombre en griego tiene definitividad intrínseca. b) Puede suprimirse el artículo al lado de ciertos nombres comunes que designan seres únicos en su especie y de NOMBRES PROPIOS.c) Cuando un nombre se usa sin el artículo, el autor desea enfatizar la cualidad o carácter de ese nombre.d) Gramaticalmente, un predicado nominal formado por un verbo copulativo (ser o estar) carece de artículo porque no lo necesita y este es precisamente el caso de la oración sustantiva del verbo ser de Juan 1:1, donde el predicado «Theos» es nominativo al igual que el sujeto «Logos» (*).

Por otra parte, la palabra Dios se escribe aquí sin el articulo masculino en nominativo (ho), de que está habitualmente precedida, porque esta omisión se imponía por tener, al propio tiempo, el sentido de un adjetivo, y el vocablo desempeña en la frase el papel de atributo y no de sujeto (por las razones gramaticales expuestas), no designando a la persona, sino -como ya se ha dicho- la cualidad, el carácter, la esencia, la naturaleza de ella, que en el caso que ocupa nuestra consideración es precisamente la de la Deidad misma. En consecuencia, pues, la palabra Dios, sin el artículo, y en conexión aqui con la palabra Verbo, sugiere que ambos son coparticipantes de la misma esencia, coiguales en sus atributos o cualidades divinas, y consustanciales en cuanto a propia naturaleza.

Además, escribiendo el nombre «Theos». de la tercera cláusula precedido por el artículo, Juan habría identificado la Palabra y el Dios (o sea, el Padre), minimizando así la distinción que acababa de hacer en la segunda cláusula al decir que «el Verbo era con el Dios», distinción de persona, aunque no de esencia, que los cristianos aceptamos en nuestro concepto de el Padre y el Hijo, pues no somos «sabelianos1).

(*) Del libro La Deidad de Cristo. por el Dr. Evis L. Carballosa.


Dios era el Verbo
Pero todavía hay algo más aquí. Nótese que el texto griego no dice que «el Verbo era Dios», como en la versión castellana, sino: «kai Theos en ho Logos: «y Dios era el Verbo». Es decir, que la palabra Dios ocupa el primer lugar en esta frase, el predicado precede al sujeto, está en la posición de mayor énfasis. Es una ley fundamental en las reglas del idioma griego que, cuando se desea recalcar una idea básica, la palabra que la especifica se coloca en primer término. El orden, pues, en que las palabras se suceden en el texto original tiene una importancia ineludible, ya que tiende precisamente a hacer recaer todo el peso del énfasis en la plena divinidad de la Palabra, o sea: Cristo. Por eso, para lograr dicha enfatización, el predicado precede al sujeto . (1) Don Enrique Capó Puig me aclara: «El protagonista de este pasaje de Juan 1:1 no es Dios, sino el Verbo. Por lo tanto, lo que se predica es acerca del Verbo, por cuanto se dice lo que es el Verbo y no lo que es Dios. De ahí que la traducción "y el Verbo era Dios" sea correcta.:. The new English Bible New Testament traduce: «Cuando todas las cosas empezaron, la Palabra ya era. La Palabra moraba con Dios, y lo que Dios era, lo era la Palabra.».Por lo tanto, al decir que «Dios era la Palabra», se indica que la Palabra divina es Dios mismo. Equivale al mismo tipo de afirmación que: «Juan es médico: (obsérvese la ausencia del artículo determinado por tratarse de un predicado nominal con el verbo copulativo). Y usando un término bíblico para ilustrar más claramente nuestro ejemplo, véase cómo la construcción de la frase «y Dios era el Verbo: es precisamente la misma que la de Juan 4: 24 «(Algún exégeta había propuesto, un tanto ingeniosamente, dar a la parte final de nuestro texto el significado de: «y el Verbo era divino». Pero la palabra que, enfáticamente, en griego expresa la idea de divino es «theios», y no «Theos».)

Ahora bien: si leyendo el texto griego de Juan 1:1 hemos podido constatar que no aparece ningún artículo indefinido que autorice traducir: «y el Verbo era un dios», sino todo lo contrario, ¿por qué los «Testigos de Jehová», habiendo interpolado el artículo indeterminado un en su versión Nuevo Mundo, no lo han encerrado entre corchetes? Ahí se ve bien patente la mala fe con que han obrado los traductores para hacer creer al lector ingenuo que dicha partícula indefinida se halla contenida en el texto original.

Ausencia total del artículo "un"
Sin embargo, a la luz de todo lo expuesto se llega a la conclusión de que los «Testigos» desconocen muchos de los matices morfológicos y sintácticos que presentan las leyes gramaticales griegas. Porque en el griego novo testamentario sí existen unas partículas que suelen usarse como equivalentes a artículos indeterminados para expresar la idea de un, uno y una. Nos referimos a los adjetivos numerales cardinales, y a los adjetivos indefinidos, por cuanto implican unidad predicamental, o también trascendental (unidad en sí misma, indivisible en su estructura), y como tales se emplean en muchos pasajes del Nuevo Testamento.

Veamos algunos ejemplos prácticos. Mateo 8:19: «eis grammateús»: «un escriba» (eis: un; masculino). Lucas 10:25: «nomikós tis»: «un intérprete de la ley» (tis: un; masculino). Mateo 19:5-6: «sarka mían», «sarx mía»: «una carne» (mían, mía: una; femenino). Juan 10:30: «en esmen»: «somos uno» (en: un-o; neutro). Por lo tanto, el griego no permite traducir: «y el Verbo era un dios», pues para esto Juan tendría que haber escrito: «kai eis Theos en ho Logos», o: «kai Theos tis en ho Logos», ya que aquí un significaría uno entre otros varios posibles, y el griego no introduce adjetivo numeral alguno.De modo que la filología nos indica claramente que se trata de dos distintos, pero. que ambos son divinos. Es decir, que en este texto se nos habla de dos Personas que poseen la misma y única naturaleza divina (2).

Para acabar de disipar las dudas que el lector sincero pudiera tener en este sentido, demostraré una vez más -y ruego se me disculpe tanta insistencia- que la ausencia del artículo delante del nombre no hace que éste sea necesariamente indefinido, como los traductores de la versión Nuevo Mundo pretenden hacer ver en Juan 1:1. Hasta aquí creemos haber probado suficientemente que el esfuerzo puesto en juego para convertir el vocablo Dios en indefinido por carecer del artículo, no obedece sino al deliberado propósito de los traductores russellistas de negar la deidad de Cristo. Mateo 4:4; 5:9; 6:24. Lucas 1:35 y 78; 2:14 y 40; 20:38. Juan 1:6, 12 y 18; 16:30. Romanos 8:8 y 33. La Corintios 1:1. 2.a Corintios 1:21. Gálatas 1:3; 2:19. En todos estos textos aparece la palabra Dios sin el artículo. ¿Podríamos traducir «un Dios»? Como el lector podrá comprobar por sí mismo, intercalar el artículo indefinido un delante del nombre Dios en los versículos citados resultaría absurdo y totalmente antiexegético (3).[i](2) Cuando sugerimos que Juan hubiera podido indicar aquí que el Verbo era «un» Dios usando las partículas «eis» o «tis», es un decir, pues tratándose de un predicado nominal, dichas partículas quedarían también omitidas. Ahora bien: en algún otro pasaje de su narración Juan habría introducido un adjetivo numeral cardinal en una oración especialmente confeccionada a fin de señalar claramente que el Logos era un «dios inferior al Padre.

En el Nuevo Testamento se emplea el adjetivo numeral «eis»
a) Adjetivo indefinido: Lucas 7:2; 17:12.
b) Adjetivo numeral: Mateo 6:27; 25:24. Lucas 18:22. La Timoteo 5:9.
c) Artículo indefinido: Mateo 8:19; 26:69. Apocalipsis 18:21.
d) Pronombre indefinido: Mateo 16:14; 18:28; 22:35; 27:38 y 48.

(3) He aquí cómo sonarían en español estos textos bíblicos en los cuales la palabra Dios se encuentra en el original griego en la misma forma que en Juan 1:1. si se les aplicara la regla gramatical inventada por los traductores de la La Biblia del Nuevo Mundo:
«No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de un Dios»
«Bienaventurados los pacificadores, pues ellos serán llamados hijos de un Dios.»
«No podéis servir a un Dios y a las riquezas.»
«El santo ser que nacerá, será llamado hijo de un Dios.»
«Por la entrañable misericordia de nuestro un Dios»
«Gloria a un Dios en las alturas, y en la tierra paz»
«y el niño crecía, se fortalecía, y la gracia de un Dios era sobre éL»

El lector puede ver por sí mismo la desacertada y malsonante traducción que resultaría de aplicar la susodicha regla a estos y muchos otros versículos de la Biblia.Pero aún hay más. En Juan 1:18; 20:28. Hebreos 1:8 y La Juan 5:20, Jesucristo es llamado Dios. ¡Y EL VOCABLO DIOS, APLICADO A JESUS, VA ACOMPAÑADO EN EL ORIGINAL GRIEGO DEL ARTICULO DETERMINADO! ¿Se quiere prueba más contundente de que a Cristo se le identifica con Dios mismo?

Un argumento que no vale
Referente al hecho de escribir la palabra Dios con mayúscula o minúscula, no vale la pena de que nos entretengamos en refutado; es algo que, por carecer de valor escriturístico y no tener la importancia que se le ha querido dar, nada demuestra. (¡A qué subterfugios y detalles insignificantes se ven obligados a recurrir los «Testigos» para negar lo que es innegable!) Porque los textos más antiguos escriben todas las letras mayúsculas (códices unciales) o todas con minúsculas (códices cursivos o minúsculi), así que la diferencia no procede del original, sino de copistas de siglos posteriores que empezaron a usar mayúsculas y minúsculas a su libre antojo.

Una preposición iluminadora
Ahora bien, antes de concluir con este argumento es necesario, de conformidad con el significado de los términos griegos que estamos estudiando, profundizar un poco más en nuestro comentario analitico de Juan 1:1. «y el Verbo era con Dios_ es una cláusula que nos interesa mucho, pues la palabra griega «pros» (con) es una preposición que tiene categoría de relación; se trata de una preposición de movimiento en una frase sustantiva porque está el verbo ser, y la idea que expresa está completada en la cláusula siguiente, cuyo sentido es que «el Verbo comunicaba en la naturaleza divina».

En efecto: la preposición que Juan usa aquí no es la acostumbrada preposición griega «para», que significa «al lado de», «estar junto a», sino una que tiene el sentido de «estar cara a cara» y sugiere el compañerismo más íntimo como iguales, indicando simultaneidad, coigualdad entre el Verbo y Dios. Es decir, que el vocablo en cuestión no quiere decir solamente que el Verbo estaba junto a Dios en sociedad, sino que nos lo presenta en movimiento constante hacia El y expresa la idea de intima unión, de estar estrechamente apegado a Dios en un contacto activo y dinámico, pero con una unión tan estrecha que ambos comunicaban en la naturaleza divina, eran consustanciales, sin otra distinción que la personal.

Este matiz se halla nuevamente en el versículo 18: «A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo (o "el unigénito Dios"), que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.» Juan vuelve a emplear la misma preposición en su La Epístola 1:2: «(porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó».

Ante una verdad tan portentosa como profunda, el doctor G. N. Clark, conocido teólogo evangélico, escribió: «Por supuesto, la encarnación no quiere decir que Dios fue quitado del universo y localizado en Jesús. Ni quiere decir, tampoco, que el Lagos fue separado de Dios al ocuparse en efectuar la encarnación. Erramos si pensamos que el Logos es capaz de una sola actividad a un tiempo. El es capaz de toda la actividad de Dios. La encarnación no es una división de Dios. La verdad es más bien ésta: que el Dios que en su actividad despliega una variedad infinita, añadió a las expresiones de su carácter otra manera de revelarse haciéndose hombre, lo que es una forma adicional de actividad, en la cual pudo entrar sin retraerse de ninguna otra actividad.»

«En principio era el Verbo.» La palabra «arkhe» «eternidad misma, donde el Verbo existía eternalmente, y en el momento en que los cielos y la tierra, cuando eran inexistentes, comenzaron a existir en virtud del poder creador de Aquél que es eterno por sí mismo.

Pruebas de la inspiración verbal
Los cristianos netamente evangélicos creemos en la inspiración verbal de la Biblia según el texto en su lenguaje original. Con esto queremos decir que la Biblia no sólo fue inspirada en su contenido general, sino que cada palabra fue escogida e inspirada por el Espíritu Santo como si hubiera sido dictada por El. Como una evidencia notable y concluyente de esta inspiración sobrenatural, vamos ahora a considerar dos verbos griegos por medio de los cuales suele expresarse la idea de existencia, significando uno de ellos la existencia juntamente con la idea de origen, y el otro significando existencia sin ninguna idea semejante.

En los versículos 1 y 2 del capítulo primero del Evangelio según San Juan, aparece cuatro veces una palabra especial: es la palabra usada y traducida «en» Ahora pasemos al versículo 3. Allí aparecen las palabras «fueron», «ha sido» y «fue». Consecuentemente, pues, cuatro son las formas del verbo ser que encontramos en los tres primeros versículos de Juan 1. Pero las palabras traducidas como «fueron», «ha sido» y «fue», en Juan 1:3, son completamente distintas. Esto es: «egeneto». Y la palabra «egeneto», también traducida era, fue, es la tercera persona del singular de «ginomai», y siempre, sin excepción, implica un principio. La palabra significa engendrar o principiar, viene del verbo «ginomai», que también se traduce «engendrar» o «ser creado», «venir a la existencia», «nacer» y «descender». Por lo tanto, la palabra «egeneto», cuando es usada, implica existencia de un sujeto con un tiempo definido de principio, antes del cual no existía.

Ahora bien: los dos primeros versículos, en los cuales la palabra era ocurre cuatro veces, se refieren al Creador. y cuando Juan habla de Cristo como Creador, usa la palabra «en», una forma del verbo «eimi», que significa existir, pero SIN NINGUNA REFERENCIA DE PRINCIPIO O DE FIN. Esto equivale a: «YO SOY», «YO SIEMPRE FUI». Es decir, denota existencia sin ninguna insinuación o sugerencia de un principio. Así pues, cuando Juan se refiere a la deidad preexistente de Jesús, siempre emplea la forma del verbo «eimi», que, como venimos enfatizando, indica existencia sola, sin mencionar origen temporal alguno.

Pero en el tercer versículo notamos las palabras «fueron», «ha sido» y «fue», que se refieren a la creación. y cuando Juan habla de la creación que Cristo hizo, entonces sí que la palabra «egeneto» es utilizada, y el uso de este verbo indica la existencia de lo que fue creado y por consiguiente tuvo un principio, denotando que la creación no siempre existió, sino que, como su nombre indica, fue creada, significando, por tanto, el vocablo «egeneto»: EXISTENCIA CON UN PRINCIPIO U ORIGEN BIEN DEFINIDO.

Pasemos ahora al versículo 4 y notemos que Juan, al hablar otra vez de Jesús, vuelve a usar nuevamente el verbo SER (en griego «en») (SER SIN PRINCIPIO), utilizada en los versículos 1 y]2, pues está hablando de Jesús el Creador.

Pero notemos ahora la presencia de la forma de los verbos ser, estar o existir, la palabra «hubo», en el versículo 6. Aquí la palabra traducida hubo es el término griego «egeneto», que denota principio, 'porque este versículo habla de Juan el Bautista, quien fue un hombre con un principio, por cuanto tuvo un origen humano al nacer. Véase lo que luego se añade en el versículo 8. El verbo griego que denota la existencia de Cristo se usa aquí acompañado del adverbio negativo no, para distinguir a Juan como hombre, de Jesús como Dios.

Pasemos al versículo 10. Aquí está el texto que habla tanto del Creador como de lo Creado. Pero no hubo error al escoger las palabras usadas. El Espíritu Santo utiliza cuidadosamente la forma del verbo «eimi», denotando eterna preexistencia, cuando se refiere a Jesús, y la palabra «egeneto», significando un principio o génesis, cuando se refiere a lo creado.

Ahora llegamos al texto cumbre, la evidencia indiscutible de la divina inspiración de las Escrituras. El versículo 14. La Palabra «fue» en este versículo es el término «egeneto», aplicado al cuerpo físico de Jesucristo. Se refiere a su nacimiento, a su encarnación, cuando la naturaleza humana de Jesús tuvo su principio.Consideremos el versículo 15. Juan el Bautista dice que Jesús existió antes que él. Ahora bien: esto no se refiere al nacimiento humano de Jesús, porque el Bautista fue concebido en el vientre de su madre seis meses antes de que Jesús fuera concebido en el seno de María (Lucas 1:26). Jesús, como hombre, fue seis meses menor que Juan el Bautista (Lucas 1:36). Por lo tanto, Jesús existió después y antes que Juan. En efecto: como hombre nació después que Juan; pero como Dios existió antes que él.

Examinemos un último ejemplo: «Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy» (Juan 8:58). La palabra traducida «fuese», en este versículo, es «genesthai», y el verbo puede traducirse: «Antes que Abraham naciera, existiera o llegase a ser.»

Pero en la última parte del versículo, Jesús dijo: «yo soy». Y la palabra traducida «yo soy» viene del mismo vocablo traducido «era» en Juan 1: 1. Este es el término «eimi» Vendremos más adelante a una más detenida consideración de este verso.

Mala gramática y peor teología
Así pues, a la luz de todo lo dicho con respecto al análisis gramatical del texto griego de Juan 1:1, la conclusión es obvia: la traducción «y la Palabra era un dios» no es más que una invención de los traductores de la versión Nuevo Mundo, y, además, como ya se ha demostrado, esta traducción de los «Testigos de Jehová» va contra todas las reglas de la gramática griega, por cuanto según las leyes gramaticales del idioma griego no sólo resulta imposible dicha versión, sino que es antigramatical traducir «y la Palabra era un dios».

Teniendo en cuenta todos los antecedentes considerados, y sobre todo comparando Juan 1:1 con los correspondientes contextos escriturísticos, la traducción de los «Testigos» fuerza la sintaxis griega de una manera antinatural y, en consecuencia, no puede aceptarse bajo ningún concepto.
No debemos confundir los términos. Una cosa es la exégesis (leer lo que dice el texto). Otra cosa muy distinta, practicada por el comité de traducción de la versión Nuevo Mundo, que confiesa haber permitido que sus creencias religiosas influyeran en sus componentes al traducir su «Biblia», es la «eiségesis» (leer lo que uno desea que diga el texto).


Extraido del Libro: "Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová"

¿Qué es la Trinidad?

Por Wilton Nelson

Coexistencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en la unidad de la Divinidad (divina naturaleza o esencia). La doctrina de la Trinidad expresa que dentro del ser y las actividades del único Dios hay tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Aunque la palabra Trinidad no aparece en la Biblia, la «fórmula trinitaria» se menciona en la Gran Comisión (Mt 28.19) y en la bendición de la segunda carta de Pablo a los corintios (2 Co 13.14).

Dios se reveló como uno a los israelitas: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es» (Dt 6.4). Esta era una significativa verdad religiosa porque las naciones que rodeaban a Israel habían caído en la idolatría, y eran muchos los dioses que adoraban (Ro 1.18–25). Pero en el Nuevo Testamento Dios reveló que aunque es uno, esa unidad está compuesta de tres personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) que son uno en voluntad y propósito, amor y justicia.

La relación del Padre con el Hijo es prominente en los evangelios porque Jesús, el Hijo eterno que tomó forma humana, se hizo más visible a nosotros al expresarse en términos de una relación Padre-Hijo. El Espíritu Santo se mantenía en el trasfondo ayudando a nuestros ojos de la fe. La unidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se ve claramente en las enseñanzas trinitarias de Jesús (Jn 14–16). Se expresa en el ministerio total de Jesucristo registrado en los cuatro evangelios y en el resto del Nuevo Testamento. La familia trinitaria coopera como una unidad en hacer regresar a los perdidos a la familia de creyentes.

La más distintiva característica de la familia trinitaria es el desinteresado amor de cada uno de ellos hacia los otros dos. El Padre da toda autoridad al Hijo y confirma su testimonio (Jn 8.18). Pero el Hijo no busca nada para sí mismo. Da toda gloria al Padre que lo envió (Jn 12.49–50). La clave para descifrar el misterio de la Trinidad es observar cómo las personas de la familia trinitaria se entregan unas a otras en desprendido amor. Cada uno está siempre a la disposición del otro.

El Padre sirve al Hijo; el Hijo sirve al Padre; el Padre y el Hijo acatan lo que hace el Espíritu Santo, quien a la vez sirve y acata al Padre y al Hijo en una unidad eternamente dinámica e inagotable. El amor mutuo de las tres personas de la Trinidad afecta favorablemente a la creación y se manifiesta en la cooperación sin límites entre ellos en la salvación del perdido (Jn 14.15–17, 25, 26).

La Trinidad estuvo en acción en la encarnación de Jesús, el Hijo del Altísimo, al ser concebido este en el vientre de María por el poder de Espíritu Santo (Lc 1.30–35). En su bautismo, Jesús el Hijo recibió aprobación del Padre en la presencia del Espíritu Santo (Lc 3.21, 22), cumpliendo así dos profecías del Antiguo Testamento (Salmo 2.7; Is 42.1). La Trinidad estuvo presente en la tentación de Jesús, cuando este, lleno del Espíritu Santo, fue llevado por el Espíritu a pasar cuarenta días en el desierto. El diablo reconoció a Jesús como el Hijo de Dios (Lc 4.3), pero trató de destruir la fiel relación que siempre ha existido dentro de la divina familia.

En su predicación de la sinagoga de Nazaret, Jesús cumplió Isaías 61.1, 2, al afirmar: «El Espíritu del Señor está sobre mí» (Lc 4.18), e indicar que la Trinidad estaba actuando en Él como el Hijo siervo. En la transfiguración, la voz del padre se escuchó de nuevo aprobando a Jesús el Hijo ante el grupo más íntimo de discípulos (Lc 9.35).

Cristo se regocijó en el Espíritu Santo y en el Padre que había entregado todas las cosas al Hijo (Lc 10.21, 22). Afirmó que estaba actuando en nombre de Dios y a través del poder del Espíritu Santo, quien es el «dedo de Dios» (Lc 11.20). Cuando limpió el templo, se indentificó con la casa de Dios, su Padre (Lc 19.45, 46).Jesús expresó aun más su autoridad al enviar a sus discípulos, después de la Resurrección con las palabras: «yo enviaré la promesa de mi Padre» (Lc 24.49). También les dijo que esperaran hasta que recibieran poder del Espíritu Santo (Hechos 1.5, 8).
Después de la Resurrección, Jesús envió a los discípulos a bautizar «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mt 28.19). El cumplimiento de la profecía de Jesús como vocero del Padre y el Espíritu Santo (Hch 1.4–8) ocurrió en Pentecostés. Esto continuó a través de Hechos cuando el Espíritu Santo inspiró a Pedro y a los apóstoles a predicar un evangelio trinitario del Padre, Hijo y Espíritu Santo (Hch 2.32, 33; 5.29–32; 10.38).

Pablo empleó un lenguaje trinitario en Gálatas, al hablar a menudo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Gl 3.13, 14; 4.6; 5.5–6, 22–24). En Romanos empleó un modelo de tres partes para describir el plan de la salvación (Ro 1.18–3.20; 3.21–8.1; 8.2–30). Los demás libros del Nuevo Testamento contienen enseñanzas trinitarias, excepto Santiago y 3 Juan. (Espíritu Santo; Dios; Jesucristo.)Tomado de Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.